En el fondo, gran parte del proceso terapéutico se basa en ayudarte a alcanzar ese momento crucial de "darte cuenta". Es el instante en que comienzas a ver las cosas con mayor claridad, cuando las piezas del rompecabezas empiezan a encajar y entiendes qué es lo que realmente importa en tu vida.
A veces, la rutina diaria te arrastra y sin darte cuenta, te encuentras en ciclos de pensamiento que no te permiten avanzar. En estos momentos, puede que sientas la necesidad de buscar ayuda para comprender lo que te está ocurriendo y encontrar formas de aliviar el malestar. La terapia te ofrece un espacio para abordar esos problemas, desde la ansiedad hasta los conflictos en las relaciones o las dificultades para tomar decisiones. Cada sesión te acerca un poco más a recuperar la calma, la claridad y el bienestar que tanto buscas.
Siempre he tenido facilidad para escuchar a los demás y, aunque no tenía claro mi camino a los 16, estudiar Psicología se convirtió en la mejor decisión. Durante la universidad, me involucré en el sindicalismo, trabajos esporádicos y voluntariados, aprovechando al máximo cada oportunidad. Tras graduarme, trabajé en prevención de adicciones y continué formándome, hasta que en 2018 retomé mi pasión con un máster en Psicología General Sanitaria. Hoy, combino mi trabajo como terapeuta con mi labor en el tejido asociativo valenciano, siempre con el deseo de seguir aprendiendo y ayudando a quienes confían en mí.
1
Haremos un primer contacto telefónico o digital.
2
Tendremos una llamada telefónica sin compromiso, donde me presentaré y conoceré tu motivo de consulta.
3
Concretarás una primera sesión para comenzar el proceso.
4
Recibirás el contrato terapéutico y el consentimiento informado.
Si te abruman tus emociones, estás lidiando con problemas que no encuentras solución, o simplemente sientes que necesitas un espacio para hablar y reflexionar, la terapia puede ser una buena opción. La terapia no es solo para situaciones de crisis, también es útil para el crecimiento personal y la mejora del bienestar general.
La terapia es un proceso gradual, y los signos de progreso pueden variar. Puedes notar que empiezas a manejar mejor situaciones que antes te generaban estrés, o que tus relaciones mejoran. A menudo, también te sentirás más consciente de tus pensamientos y emociones, y más capaz de enfrentarlos de manera constructiva.
Sí, no es necesario tener un diagnóstico claro o un problema específico para acudir a terapia. A veces, el simple hecho de sentir que algo no está bien o que necesitas un cambio es motivo suficiente. Juntos podemos explorar lo que te está afectando y trabajar para entender mejor tus emociones y pensamientos.
Sí, es completamente normal. Iniciar un proceso terapéutico es un acto de valentía, y es natural sentir cierta ansiedad o incertidumbre. Mi objetivo es crear un ambiente donde te sientas a gusto y en confianza para hablar abiertamente sobre lo que te preocupa.
Sí, ofrezco sesiones tanto presenciales como online, lo que te permite acceder a la terapia desde la comodidad de tu hogar o donde te encuentres. Ambas modalidades son igual de efectivas, y se adaptan según tus necesidades y disponibilidad.
Es común tener miedo de abordar ciertos temas en la terapia, especialmente si son dolorosos o incómodos. No es necesario enfrentarlos todos de inmediato; avanzaremos a tu ritmo. Parte del trabajo terapéutico es aprender a manejar esos miedos de manera que te sientas más fuerte y capaz de enfrentarlos cuando estés listo.
El primer paso está aquí, esperando que lo tomes, y juntos avanzaremos hacia un futuro donde tus pensamientos no te definan, sino que sean solo una parte de la historia más amplia y rica de quién realmente eres.
© carlosmanzanapsicologo.com • Todos los derechos reservados | Desarrollo web por Marketing para Psicólogos