Piensa en todas esas veces en las que has deseado que alguien simplemente te escuche, sin interrumpir, sin apresurarse a ofrecer soluciones rápidas ni respuestas prefabricadas. Ese anhelo de sentir que te comprenden, que no llevas el peso de tus problemas en soledad, es más común de lo que podrías imaginar.
A veces, lo que más necesitamos es un espacio donde podamos ser nosotros/as, sin máscaras ni filtros, y eso, precisamente, es lo que la terapia puede ofrecerte,
Los desafíos que enfrentamos en la vida no vienen con un manual de instrucciones, y muchas veces el camino es más incierto de lo que quisiéramos. Pero lo que sí puedo ofrecerte es un lugar seguro, donde puedas expresas tus miedos, tus dudas y tus anhelos sin temor a ser juzgado/a.
No jugaré el partido por ti, pero estaré ahí para sacar lo mejor de ti, guiarte en la dirección correcta y ayudarte a descubrir habilidades y fortalezas que quizás ni siquiera sabías que tenías.
Tomar la decisión de iniciar un proceso terapéutico es, en sí mismo, un acto de valentía. No es fácil enfrentarse a lo que nos duele, mucho menos cuando esas heridas han estado ahí durante años, moldeando cómo pensamos y actuamos.
Este camino que estás considerando recorrer no es sencillo, ni tiene atajos. Requiere tiempo, paciencia y, sobre todo, la voluntad de mirar hacia dentro, aunque a veces parezca que avanzas sin ver el final del túnel.
Mi trabajo se enfoca en personas mayores de 18 años, tanto en consultas presenciales en Valencia como online. Los motivos que llevan a alguien a buscar ayuda son variados, pero todos comparten algo en común: el deseo de cambiar. Puede ser que te enfrentes a dificultades relacionadas con el estado de ánimo, la ansiedad, la autoestima, o quizás estés lidiando con procesos de duelo, o conflictos que parecen no tener solución.
Sea cual sea tu situación, mi propósito es ofrecerte herramientas concretas que te permitan sobrellevar estos desafíos y transformarlos en oportunidades de crecimiento
A medida que avanzamos, irás notando cómo esos patrones de conducta que parecían inamovibles comienzan a ceder, cómo las emociones que antes te controlaban empiezan a ser algo que tú puedes manejar. Es un proceso que no siempre es lineal, pero cada avance, cada nueva perspectiva que descubres, te lleva un paso más cerca de una vida más plena y auténtica.
Puede parecer un cliché, pero siempre he tenido facilidad para escuchar los problemas de los demás. Me considero una persona optimista, resolutiva y curiosa. Así que, cuando tenía 16 o 17 años y empecé a pensar en qué quería dedicarme, no lo tenía del todo claro, pero estudiar Psicología me pareció una excelente opción. Siempre he sido un buen estudiante y aproveché al máximo mi etapa universitaria, compaginando las clases con el movimiento estudiantil, algún trabajo esporádico y el voluntariado. No me arrepiento en absoluto.
Mi trabajo como terapeuta lo combino con mi experiencia en el tejido asociativo valenciano, un entorno en el que he crecido desde muy joven y donde he tenido la oportunidad de conocer a personas increíbles, activistas, colectivos y adquirir habilidades que me han enriquecido profundamente.
Tras finalizar la carrera, empecé a trabajar como becario en Psicología, dando charlas sobre prevención de adicciones tecnológicas. Continué formándome a través de cursos, jornadas y un posgrado, pero la vida me llevó por otros caminos laborales. Sin embargo, en 2018, decidí retomar mi formación con el máster en psicología general sanitaria. Finalmente, en 2022, tras una pandemia y un ictus (afortunadamente sin secuelas), entregué mi TFM con sobresaliente y pensé: ya que he llegado hasta aquí, ¿por qué no intentar hacer terapia?
Me apasiona escuchar a colegas que saben mucho más que yo, comprender cada día un poco mejor por qué actuamos como lo hacemos. Además, aprender técnicas y herramientas que ayudan a las personas a sentirse mejor, acompañarles en ese proceso, es una experiencia increíble. A pesar de mi corta trayectoria, sigo formándome, leyendo todo lo que puedo, con supervisiones, y acabo de matricularme en un máster en clínica. Quizá sea por vocación o por cabezonería, pero quiero seguir mejorando cada día como profesional de la salud mental, ganar experiencia y ayudar en todo lo que pueda a las personas que confían en mí. Por eso estoy aquí.
Este es el verdadero propósito de la terapia: ayudarte a darte cuenta de lo que realmente importa en tu vida y acompañarte en el camino hacia un cambio que tenga sentido y valor para ti. Porque, al final del día, la terapia no se trata solo de lo que yo pueda hacer por ti, sino de lo que tú puedes lograr con las herramientas y el apoyo adecuado. Y en ese viaje, ten por seguro que no estarás solo/a.
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